El río discurria por un bosque verde, sonoro, luminoso....Después de las montañas escarpadas, de los senderos con bruma...del silencio...por fin!
Aquel bosque parecía no tener fin, sin embargo, tras recorrer durante muchas jornadas este lugar, el paisaje comenzó a cambiar.
Los árboles se multipicaban y cada vez había menos claridad. El camino se volvió estrecho y pedregoso...así de un día para otro, se encontró llegando a una ciénaga. Los sonidos se volvieron ahogados, el aire pesado, los colores grises. Se sentó sobre una piedra y observó....No sintió pena, ni decepción, ni angustia... Le abría gustado sentir algo...cualquier cosa. Una explosión de sentimientos de cualquier tipo.
Pero estaban estancados, como el agua de aquel lugar.
Ni siquiera sintió la necesidad de tomar una decisión. Deshacer el camino? Atravesar aquel territorio? Miró en su mochila. Había comida y agua para varios días.
Bien podía esperar un poco...tal vez apareciera algún sentimiento.
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